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viernes, 8 de junio de 2012

FanFIC no. 28 "Juntos II.ROB"

LOS FICS son publicados todos los Lunes, Miércoles y Viernes sin falta en los siguientes horarios: México 12 pm, Argentina 2 am, España 7 am. Al Staff nos complace mucho que tengamos mas lectores asiduos de este gran relato escrito por nuestra talentosa y creativa Escritora Irina, de igual forma los invitamos a comentar y participar cuando lo deseen, ya que nos gusta platicar e interactuar con uds.

Aviso sobre los FICS, sobre todo dirigido a las chicas más jóvenes que nos leen. A partir del relato 23 aparecerá contenido sexual explícito, con palabras y situaciones(Lemons). Dejamos a vuestra conciencia la decisión de leerlo o no. 

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FanFIC NO.28
"JUNTOS II.ROB"
por Irene Mendoza





JUNTOS II

Rob



<<No la tocaré hasta que ella lo haga, quiero estar seguro de que quiere lo mismo que yo, de que le gusta, iré despacio>>, pienso ansioso. Me muero de impaciencia pero a la vez siento vértigo. Miro a Kristen, sé que va a ocurrir esta noche y tengo una sensación de no retorno, un cosquilleo maravilloso en el estómago. La he deseado durante tanto tiempo…  
 
El viaje en el taxi es una tortura. En el ascensor casi no me aguanto, su calor, su pierna que no para de moverse. Está inquieta, nerviosa, como yo. Me roza. Le acaricio el cuello y la siento temblar. ¡Joder, la deseo tanto!

La maldita tarjeta que no sale de mi bolsillo. No abre ¡Por fin! Ya estamos en mi habitación. Solos al fin, sin nada ni nadie que nos lo impida. <<Debería haber ordenado un poco todo esto. Por lo menos no tengo ropa sucia tirada por ahí. ¡Uf, qué nervios!>>. Tengo la oportunidad de decirle lo que siento, lo hermosa que es, de introducirme en ella del modo en que he soñado durante tanto tiempo.

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No he empezado a disculparme cuando Kristen se abalanza contra mí. Cuando su lengua entra en mi boca sé que no hay nada en el mundo mejor que esto. La tomo en mis brazos sujetándola de su precioso trasero y se me abraza con sus piernas. No pesa nada.    

 
El corazón me late a toda velocidad. Quiero satisfacerla como sea, me muero por dárselo todo. <<Dime lo que te gusta. Dime lo que quieres que te haga>>. Ella susurra con su voz más sensual <<Lo que tú quieras>> y me vuelvo completamente loco. Kristen tira de mi camiseta y yo de la suya, desesperado por verla desnuda. Su piel cálida me roza y me estremezco al sentirla, al besar su boca suave, pequeña, con ansia, jadeando. 

La llevo hasta la cama. Caemos juntos. Se quita el sujetador y contemplo el cielo, mi cielo. Sus pechos son redondos y menudos, blanquísimos, con los pezones sonrosados. Me mira fascinada haciéndome palpitar, casi duele. La acaricio lentamente, rozo sus pezones, su vientre redondo, su piel suavísima, lo más suave que he tocado jamás.

Es la primera vez que la tengo desnuda ante mí y me fascina contemplarla. Es tan pequeña y delicada… No puedo dejar de mirar, maravillado ante tanta belleza. 

La oigo jadear, respirar con fuerza y gimo de gusto. Desabrocha mi pantalón y yo el suyo. Se tumba. La desnudo con lentitud, aguantándome las ganas. Acaricio sus piernas, sus muslos y llego hasta su sexo. Le quito las bragas y la miro mientras la acaricio. Me muestra su sexo precioso, brillante y sonrosado. Me mira con tanto deseo que me hace estremecer. 


Acaricio su vello escaso y suavísimo y mis dedos resbalan hasta su entrada. ¡Oh, dios está tan, tan mojada y dispuesta!, esperando para mí. Quiero darle todo el placer que pueda. Quiero hacerlo bien para ella. Sé que tengo que ir despacio, contenerme. 

Se levanta y me quita los molestos pantalones y con ellos todo lo demás, liberándome por fin. Se pone de rodillas frente a mí, desnuda, bellísima, colorada de pura excitación. Mi cuerpo también arde. Me explora con su lengua húmeda. Va bajando por mi torso. Suspiro y sonrío cuando se detiene a admirar mi hinchado miembro. Ella también sonríe y me pide que la toque. ¡Oh dios, es tan sexy! Ella misma dirige mi mano hasta su sexo. Lo acaricio, está tan tierna, tan húmeda… Froto su clítoris. Cierra los ojos y arquea el cuerpo. Está lista, nos tumbamos, yo sobre ella. Tengo que protegerla pero Kristen ya ha pensado en ello y no me hace falta.

- Llevo un mes tomando anticonceptivos.

- No me habías dicho nada – la miro a los ojos emocionado y la acaricio con ternura.

- Era una sorpresa, quería estar preparada – susurra.

<<¡Esto es un sueño! Calma Rob, tienes que frenarte. Estas demasiado excitado y esto tiene que ser lento>>. 

 
Nos besamos la boca, el cuerpo entero, abrazados. Saliva y gemidos. Me meto entre sus muslos temblorosos y freno de nuevo. Solo se oyen nuestras respiraciones agitadas, espero. Me mira a los ojos anhelante. Frunce el ceño y en el instante en el que una queja sale de su garganta pronuncio su nombre y la penetro. Jadea, resbalo en su interior con tanta facilidad… Su carne se estremece y mi miembro la llena al máximo, palpitando. Gime mi nombre. Nuestros sexos emiten sonidos maravillosos. Es el placer con mayúsculas, un lenguaje de gemidos, caricias, abrazos, besos y jadeos que realizan nuestros cuerpos que ahora son uno. ¡Se mueve tan bien… es tan sensual! Yo lo hago cada vez más rápido, con fuerza y energía. La noto temblar por dentro. La estoy haciendo gozar, gemir. Me deleito escuchándola. Todo se incrementa cada vez más. La tensión en mi miembro se hace casi dolorosa, es insoportable. Oleadas de placer llegan cada vez más rápido. De pronto gime mi nombre entre jadeos y me pide que siga. Más y más. Pero no quiero correrme todavía. Quiero un poco más de ella, quiero darle todo lo que pueda, el máximo placer. Salgo no sin esfuerzo, Kristen está temblando, gruñe de ganas. Su mirada es febril. <<Todavía no>>, susurro. Contemplo su belleza y la acaricio posesivo, disfruto de sus curvas, lamo sus pechos, los deliciosos pezones, alcanzo su boca, su lengua. Nos chupamos ansiosos y la vuelvo a penetrar, esta vez muy fuerte, sacudiendo su cuerpo.
 

Nuestros cuerpos vuelven a chocar una, dos, tres veces y por fin su interior tiembla con fuerza. Llega su orgasmo, potente, intenso y luego el mío. Los espasmos que hacen que me derrame gimiendo desesperado la hacen gritar. Siento su climax, siente el mío, noto como la lleno y como ella me aprieta con su interior. Terminamos juntos, la miro antes de caer rendido sobre su agitado pecho, exhausto, satisfecho. Kristen me acaricia el pelo y tiemblo de placer. 

Salgo de ella después de un rato y beso sus senos calientes. Nos abrazamos y nos quedamos quietos intentando recuperar el aliento, jadeantes todavía. Nos pertenecemos, lo noto en su piel, en mi alma. 


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Nos dormimos abrazados, tan cómodos como si lo hubiésemos hecho toda la vida. <<Eres tan cálida…, tan hermosa>>, le susurro antes de perder la consciencia entre sus brazos.

Me despierto antes que ella y contemplo sus suaves y dulces facciones. Mi niña resplandece mientras duerme. Parece que sueña, tiembla entre mis brazos y no puedo evitar suspirar de placer. Respiro su aroma, en su pelo, en su piel de seda. Se mueve contra mi cuerpo y gruñe de un modo que hace que me excite rápidamente. Nota mi miembro entre sus piernas y suspira. Retiro su pelo y recorro su nuca con mis labios. Acaricio su espalda desnuda con la yema de mis dedos y la hago estremecerse. Mi miembro, más duro ahora, tiembla entre sus muslos mojados. Rozo su cuello con mi aliento, apenas con mi lengua. No nos movemos aun. Su respiración se agita más y más. Acaricio sus senos y Kristen se da la vuelta, los ojos cerrados, buscando mi boca. Abro la mía, siento su lengua ávida. Se levanta, se pone encima de mí y todo se precipita. De nuevo el frenesí de caricias, besos, saliva y gemidos. 




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Su pequeño cuerpo descansa sobre el mío, su cabeza sobre mi pecho. Me mira y se muerde el labio inferior, sonríe traviesa. Se lo acaricio con mis dedos sin dejar de mirar sus hermosos ojos verdes, fascinado. Ella es mi paraíso.

- ¿No duermes? – susurra Kristen.

- No, ¿y tú?

- Me he desvelado – sonríe con malicia.

- ¿Por qué? – sonrío también.

- Por tu culpa. Tú me desvelas. Eres tan… - baja la mirada avergonzada.

- Tan qué – susurro besando su frente.

- Apasionado.

- ¿Apasionado? – río.

- Aha, mucho. Y muy dulce también.

La miro con ternura. La amo, la quiero más que a nadie que haya conocido jamás o pueda conocer, lo sé. Sé que es así pero aun no me atrevo a decírselo.

- ¿En qué piensas? – pregunta acariciándome el vello del pecho.

- En… cosas. No sé – sonrío azorado -. Hacía tanto tiempo que no… que no lo hacía.

- Pues no me he dado cuenta – sonríe acariciándome el vientre.

- Practico conmigo mismo para no olvidarme.

- Ya no tendrás que hacerlo más.

Se ríe y me besa en el cuello. Tiene que notar como mi pulso se acelera rápidamente al sentir sus labios en mi piel. Beso su boca. Su lengua es suave, cálida y húmeda. 

Su mano va bajando hacia mi bajo vientre. Sus dedos se enredan en mi abundante vello. Un calor suave comienza a recorrer de nuevo todo mi cuerpo para afianzarse en mi entrepierna. 

- Ha sido genial – susurra Kristen sobre mi piel, casi jadea -. Sabía que sería así.

Emito un gemido como respuesta. Su mano ya ha alcanzado mi miembro. De nuevo vuelven mis ganas de introducirme en ella. Su mano se cierra en torno a él. Lo acaricia arriba y abajo haciéndolo palpitar con fuerza. Lo mira fascinada y yo gimo al mirarla a ella. No hay reparos, ni vergüenza entre nosotros.

- ¿No estás cansado? – susurra.

- No – jadeo con voz ronca -. Aun no.

- ¡Oh, dios! eres… insaciable – ríe sin dejar de tocarme.

- Solo contigo. Eres tan increíble… Te deseo muchísimo.

Kristen suspira y no puedo más. Su profunda sensualidad me enciende. Rapidamente la tomo entre mis brazos. Sin dejarla reaccionar le doy la vuelta, la poso sobre la cama y me deslizo por su cuerpo. Besar, chupar, morder su piel de porcelana es mi máximo afán. Ella está tan cómoda…, se entrega, se deja llevar abandonándose al placer lánguidamente. La recorro entera con mis manos, con mi lengua, una vez más, parándome sin prisa en sus pezones. La miro, me está mirando y contengo la respiración extasiado justo antes de penetrarla con fuerza a la vez que emitimos un sonoro gemido. <<Sí Rob, sí, más>>, implora. Salgo y entro de nuevo, lento, profundo. Ella se mueve contra mí cada vez más deprisa, rozando, frotando. Oleadas de placer. Se arquea perfecta, acoplándose a mí. Yo a ella, profundizando. Las dos piezas de un solo ser. Terminamos juntos, sudorosos y agotados. Descanso mi frente en la suya y acaricio su rostro con ternura. 

Ella aun suspira. Nuestros corazones están palpitando a la vez. La miro a los ojos. Su mirada me inunda de ternura, de un cariño inmenso y protector. Amodorrado por el cansancio y el calor hipnótico de su cuerpo me quedo dormido entre sus brazos. 

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Me despierto aturdido, apenas amanece y la busco en mi cama. La llamo. <<Estoy aquí, Rob>>, dice saliendo del baño y llegando hasta la cama. Se incorporo un poco y se sienta a mi lado.

- Pensé que te habías ido.

La abrazo y suspiro aliviado. Me besa con ternura y la miro fijamente. No ha sido un sueño, es real.

- Tengo que irme – dice soltándose un poco de mi abrazo -. Ya sabes que Nikki siempre va conmigo al set. No quiero que nos descubra.

- Y ya sabes que a mí me da igual ¿no? – susurro contrariado.

- Rob, termina su trabajo en unas semanas y aunque tampoco quiero pregonarlo será más fácil sin ella aquí. No quiero problemas – suspira y la beso con dulzura -. Quiero que todo sea perfecto.

- Ya es perfecto.

Sonríe y la beso con todo mi amor.


- Nos vemos en el set. Duerme un poco más.

- Bien – digo abrazándola con fuerza -. Estoy agotado. ¿Has pedido un taxi?

- Sí – se ríe y me besa.

La miro y me doy cuenta de que lleva puesta mi camiseta.

- Eso que llevas es mío.

- La tomo prestada – dice mientras le hace un nudo a un lado.

- ¡Eh!, la vas a dar de si con ese nudo – río.

- Te la devolveré – dice metiendo su dulce lengua en mi boca.

- Uhmmm, ven aquí roba camisetas – digo apretándola contra mí.

- Preferiría tus pantalones pero me estarán enormes.

- Si quieres te presto mis calzoncillos.

- ¡No! – dice poniendo cara de espanto.

Me hace reír a carcajadas. La adoro.

- Kristen, esta noche ha sido…

- Shhhh – dice poniéndome un dedo sobre mis labios – Para mí también. Duérmete.

Se levanta de la cama y se va. Sonríe y me lanza un beso desde la puerta. Yo me tumbo sobre la cama y de inmediato me quedo frito con una sonrisa en mi cara.  
 


                                              ...Continuará....


(Chicas: Honestamente para mi ha sido el capitulo mas intenso que haya escrito Irina, esto es un verdadero lemmon de calidad, cargado de amor y buen gusto, por cierto para todas aquellas que me han preguntado de donde saco las imágenes, les diré que muchas las tengo yo en mis archivos personales que voy reuniendo, otras salen por medio de una búsqueda exhaustiva que hago al momento de preparar el Fic, espero que les gusten ya que procuro buscar la circunstancia idónea...)

jueves, 7 de junio de 2012

FanFIC no.27 "Juntos I.Kristen"

LOS FICS son publicados todos los Lunes, Miércoles y Viernes sin falta en los siguientes horarios: México 12 pm, Argentina 2 am, España 7 am. Al Staff nos complace mucho que tengamos mas lectores asiduos de este gran relato escrito por nuestra talentosa y creativa Escritora Irina, de igual forma los invitamos a comentar y participar cuando lo deseen, ya que nos gusta platicar e interactuar con uds.

Aviso sobre los FICS, sobre todo dirigido a las chicas más jóvenes que nos leen. A partir del relato 23 aparecerá contenido sexual explícito, con palabras y situaciones(Lemons). Dejamos a vuestra conciencia la decisión de leerlo o no. 

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FanFIC NO.27
"JUNTOS I.KRISTEN"
por Irene Mendoza




JUNTOS I

Kristen


- Hola preciosa. Ya estoy aquí.

Me volví y ahí estaba Rob, sonriéndome con una cerveza en la mano, tan sexy y dulce como siempre. La gente se iba arrimando al escenario para el concierto y yo no podía creer que fuese él. Estaba soñando despierta. 

- ¿Cuándo… has… vuelto? – balbuceé si poder apartar mis ojos de él. 

- Esta mañana. Por cierto saludos de Sam. Vendrá a tocar a Vancouver dentro de poco. 

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- Rob… - no podía hablar.

Una tormenta de sentimientos se agolparon en mí. Por un lado las ganas de pegarme a su cuerpo, de sentirme entre sus brazos, el alivio y la felicidad de tenerle cerca de nuevo y por otro la rabia que me daba verle allí, tan tranquilo después de aquellos días de nervios, miedo y tristeza.

- ¿Por qué no contestabas a mis mensajes y mis llamadas? – pregunté molesta.

- Porque he perdido mi móvil. He tenido que comprarme otro y me he quedado sin la agenda con todos los teléfonos y créeme, me da rabia – sonrió-, tenía unas fotos tuyas increíbles.

- No bromees – dije al bode de las lágrimas -. Pensé que no querías hablar conmigo.
                          

- A veces eres increíble, ¿lo sabías? – dijo riéndose.

- Ya está, Mike se ha ido. Ya se ha terminado – dije mirándole a los ojos.

- Lo sé – dijo con una increíble sonrisa.

- ¿Cómo que lo sabes? ¿Me estás tomando el pelo? – exploté por culpa de los nervios acumulados -. ¿Sabes lo mal que lo he pasado estos días? ¡Y tú…tú tan tranquilo! 

- No, no te tomo el pelo. Me encanta cuándo te enfadas, estás guapísima –dijo con ternura sin dejar de sonreír -. Me lo ha dicho tu hermano.

- ¿Taylor?

Miré a mi alrededor y ahí estaba mi hermano, al fondo de la sala, esperando que comenzara el concierto. Por eso me había hecho salir. Le miré, nos vio y nos hizo un gesto con la mano, sonriendo. Rob levantó su cerveza en señal de saludo.

- ¿Y cuándo habéis estado conspirando? – sonreí comprendiendo.

- Esta mañana. Te he llamado nada más llegar y me ha contestado tu hermano. Hemos estado charlando. 

- Sí, me dejé el móvil en su habitación y él me lo ha dejado en la mía, supongo que no sin antes borrar tu llamada. 

- Quería que fuese una sorpresa – dijo retirándome el pelo de la cara con ternura.

- Odio las sorpresas – dije.

Quería acercarme más a él, acariciarle, pero la gente nos rodeaba. Su mirada era tan intensa… Suspiré y cogí aire.

- Quiero besarte – susurró de un modo que me hizo temblar de pies a cabeza.


- Aquí no. Vámonos. Llévame contigo – imploré.

- ¿A dónde?

- A dónde tú quieras.

Las luces se apagaron del todo y el concierto comenzó en ese momento con una versión de “Hero”, de Bowie. Nos quedamos quietos, callados, mirándonos a los ojos. Me miró un instante, dos, tres. No sé cuánto tiempo estuvimos así. Luego Rob apuró su cerveza y me tomó de la mano. Le agarré con fuerza y reí, como si estuviese a punto de hacer una travesura.
 
Me sonrió y poniéndose delante de mi sin soltarme la mano se abrió paso entre la gente, tomándome por la cintura para ayudarme a salir. Me estremecí con su tacto, anticipando lo que por fin iba a pasar esa noche, con lo que había estado fantaseando desde que le conocí, lo reconozco. 


Nos escabullimos sin ser vistos. Mi hermano guardaría el secreto. Salimos a la calle pero aun no podíamos tocarnos, besarnos. La gente abarrotaba la calle y enseguida reconocieron a Rob y a “la chica” de Crepúsculo. Mire a derecha y a izquierda por si había paparazzis. No quería que por nada del mundo nos estropearan la noche.

- Creo que te están mirando – dije nerviosa.

- Nos están mirando – sonrió.

- A ti es más difícil esconderte.

- Anda, vamos – dijo sonriendo, sin soltar mi mano -. Cojamos un taxi.


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Sentados muy juntos, cogidos de la mano, entrelazando nuestros dedos, sin dejar de mirarnos, no podemos dejar de hacerlo. Ansiosos por llegar al hotel. Al suyo porque al mío no puede ser mientras Nikki esté en la habitación de al lado.

El ascensor parece tan lento… Estamos solos con el ascensorista, de espaldas a él. Rob se acerca a mí, más y más. 
                                        
Siento el contacto de mi cuerpo contra el suyo grande y fuerte incluso antes de que ocurra, tan cálido. Le acaricio el vientre y su respiración se vuelve más profunda. Estoy tan nerviosa… No me atrevo ni a mirarle pero sé que él me mira. Sus dedos acarician mi nuca y tiemblo. Rob lo nota y suspira un poco. Luego acaricia mi cuello. Me muerdo el labio, no aguanto más, le necesito. Se aprieta contra mí, su cadera contra la mía, su pierna rozándome. Se aparta un poco y le agarro del bolsillo del pantalón para acercarlo a mí de nuevo.
 Le miro por fin, sonríe con deseo y siento ganas, miedo, nervios. Todas esas sensaciones concentradas en mi estómago.


El largo pasillo, la tarjeta de la habitación que no sale de su bolsillo. Está nervioso e impaciente por abrir y eso me hace sentir una ternura increíble por él. Logra abrir la puerta y me cede el paso. Cierra despacio, tímido. Ya está, va a pasar, mi vida está a punto de cambiar de nuevo. <<Está todo un poco desord…>>, intenta decir pero me avalanzo sobre él consumida por el deseo de tenerle y penetro su boca con mi lengua. Rob jadea en mi boca y me toma en sus brazos como si no pesara nada. Yo le abrazo con mis piernas y le aprieto con fuerza.

-          Dime lo que te gusta, dime lo que quieres que te haga – susurra en mi boca.

-          Lo que tú quieras. Hazme de todo.

Con un gemido como respuesta comienza a tirar de mis ropas y yo de las suyas mientras continúa cargándome. Sin parar de besarnos me lleva hasta la cama, tocándonos ansiosos, febriles. 

Caemos sobre la cama, el uno encima del otro. De pronto para y me mira con esa intensidad tan suya, como si desnudara mi alma. Me levanto y me quito el sujetador mientras él continúa mirándome. Se incorpora, la boca abierta, la respiración jadeante, desnudo de cintura para arriba, hermoso. Acaricia mis pechos con suavidad, sus dedos rozan mis pezones muy despacio y me hace suspirar fuerte y profundo.
 Sus manos bajan por mi cuerpo, me desabrocha los pantalones y yo hago lo mismo con los suyos. Me tumbo, tira de ellos y me los quita. Luego mete sus dedos entre el hueco que queda entre mis caderas y la tela de mis bragas y las baja lentamente levantando mis piernas, acariciándolas hasta quitármelas. Se me pone la piel de gallina y jadeo, tan excitada que casi duele. El suspira con fuerza mientras acaricia la cara interna de mis muslos hasta alcanzar mi sexo. Sus dedos se deslizan entre mis pliegues comprobando mi humedad y dejo escapar un gemido. Para y me mira, me mira de un modo que me hace estremecer. 

Gruñe de placer al contemplarme desnuda, con las piernas abiertas, mi sexo a la vista, anhelándole, dispuesta. Me levanto y le desnudo del todo. Rob se deja, sonriendo. Me acerco más, le acaricio el vello del pecho deteniéndome en su deliciosa anatomía. 
                     
Comienzo a besar su piel suave transitando por él con mi boca y mis manos a la vez. Voy bajando mi mano por su vientre, llego hasta su vello púbico y lo acaricio hasta rozar su miembro. Suspira y lo miro maravillada. Sonríe y yo también.

-          Tócame Rob – le pido.

Y dirijo de nuevo su mano hacia mi sexo. El lo acaricia, lo frota y cierro los ojos. Va a ser tan fácil…

-          Espera – jadea – tengo que ponerme…

-          No hace falta – susurro – Llevo un mes tomando anticonceptivos.

-          No me habías dicho nada – la miro a los ojos emocionado y la acaricio con ternura.

-          Era una sorpresa, quería estar preparada – susurra.

Ríe y yo con él. Comienza a besarme, a lamerme con su deliciosa lengua. El placer es casi insoportable. Nos tumbamos y se pone sobre mí. Quiere ir despacio pero yo no le dejo y le beso y acaricio cada vez con más ansia. Su boca se vuelve voraz. 
Yo me entrego, le dejo llegar. Justo en el instante en el que está entre mis piernas a punto de entrar frena y gimo desesperada por tenerle dentro de mí. Me mira a los ojos y me pierdo en los suyos. Y en ese instante de quietud, de calma total, me penetra pronunciando mi nombre, apenas un susurro ronco, un jadeo. Ya está dentro de mí llenándome por dentro, completándome y gruño de placer al sentirle tanto.

Nuestros cuerpos arden, apretándose, piernas entrelazadas, vientres juntos, emitiendo ruidos maravillosos al frotarse, al juntarse y separarse. Jadeos, suspiros, gruñidos, gemidos y el húmedo sonido de nuestros jugosos sexos chocando. Sus embestidas son cada vez más seguidas e intensas. Noto como palpita dentro de mí. Estoy tan mojada que no puedo creerlo. Gimo su nombre y comienzo a adivinar el final. Mi interior tiembla cada vez más. Me agarro fuerte a él siguiendo sus frenéticos movimientos. 
Vuelve a frenar un poco y le imploro que no pare. <<Todavía no>>, me susurra. Me quejo, yo sí quiero, quiero estallar de placer ya, morirme de gusto. Miro su cuerpo, es tan hermoso que tiemblo. Me acaricia los muslos, las caderas, la cintura. Me besa con ímpetu, su lengua lame mis pezones para luego enredarse con la mía. Vuelve a penetrarme fuerte, hasta el fondo. ¡Qué bien me lo hace! Grito de placer y el gime desesperado. Las últimas sacudidas me conducen al éxtasis. Las paredes de mi interior palpitan, tiemblan, le aprietan y ahí está el orgasmo más intenso que he sentido jamás, potente, maravilloso, que me deja sin aliento. 
El lo nota y llega poco después. Sus espasmos son tan fuertes que alargan mi placer al máximo. Al tiempo que se derrama dentro de mí acercamos nuestras bocas jadeantes, temblorosas y juntamos nuestros labios húmedos en un último suspiro. Rob me mira antes del último temblor, antes de cerrar los ojos y caer rendido sobre mi pecho dejándome llena, temblorosa, como sin fuerzas.

Sale de mí y parece que me falta algo. Le acaricio el pelo intentando recuperar mi respiración. El jadea y me estremezco de placer al sentirle sobre mi cuerpo. Siento su respiración, su calor, su olor y no quiero que esto termine jamás. Suspira mientras besa la piel de mis pechos. Nos abrazamos con fuerza y estamos así hasta que recuperamos el aliento. Por fin nos pertenecemos. 


...Continuará...